EXPOSICIÓN: Sobre la tierra, bajo la sombra - kulturaraba
Exposición
Destacado
EXPOSICIÓN: Sobre la tierra, bajo la sombra
Sobre la tierra, bajo la sombra
11/12/2025 – 01/02/2026
La metáfora que identifica a las mujeres con la tierra es antigua. Tan antigua que ni siquiera conocemos su origen. Sabemos, eso sí, que los romanos la usaban frecuentemente y que, antes de ellos, Platón la utilizó en el Timeo. Quizá surgiera al mismo tiempo que la agricultura o puede que existiese desde antes, aunque es probable que esta innovación cambiase para siempre su sentido. El cuerpo femenino, en la lengua de la poesía, pero también de la cotidianidad, en términos médicos y al mismo tiempo morales, es la tierra que da su fruto. Vida y agricultura, reproducción y cosecha se entremezclan en el lenguaje, en las imágenes y en las ideas atravesando el tiempo y dando forma al imaginario de lo femenino.
Pero esta metáfora, que equipara el crecimiento de las plantas con la capacidad casi milagrosa de traer criaturas vivas al mundo, está lejos de ser algo inocente. Cuando se habla del cuerpo de las mujeres como tierra, se insiste en que debe ser arado. Se incide en la necesidad de su domesticación, del mismo modo que el trigo salvaje se doblegó para darnos el pan. La metáfora agrícola que permea a esta milenaria vinculación entre la tierra y el útero tiene una raíz violenta; una violencia que compartimos desde entonces la naturaleza y las mujeres. El patriarcado ha entablado con las dos una relación de dominio y de control y, con el auge del capitalismo, de explotación y presión hasta el agotamiento. Las campesinas, que conviven con la naturaleza, conocen bien esta experiencia y, a veces, han compartido con la tierra sus lamentos.
En el mundo rural lo doméstico extiende sus alas más allá de las casas y se despliega en los campos cultivados, en los ríos y en los bosques. El hábitat se llena de personas, de utensilios, de huertas y ganado. Aquí el clima se vive y los años se cuentan en cosechas. El particular vínculo que une a las mujeres con la naturaleza, convertida en un paisaje rural poblado, las hace portadoras de una sabiduría especial. Sus recuerdos se construyen en base a un conocimiento exhaustivo de las líneas genealógicas; de los cambios y evoluciones de las tradiciones, costumbres y oficios; de evocaciones que se agolpan en los lugares clave de su medio: la fuente, el lavadero, la plaza, la iglesia, la era, la ermita… Y los objetos, muchos de ellos reconvertidos en material etnográfico, son los principales vehículos de esa memoria vinculada con la tierra.
Las mujeres campesinas apenas existen ya en nuestro entorno. El saber que custodiaban se va perdiendo. La mayoría de las mujeres rurales que hoy habitamos los pueblos no nos dedicamos a la labranza o a la ganadería. Compartimos el mismo paisaje, la misma tierra que nuestras ancestras, pero ahora está transitada por cables que nos permiten conectarnos a Internet y por carreteras que facilitan que nos desplacemos a nuestros lugares de trabajo. El vínculo con la tierra es menos íntimo, aunque todavía seguimos sufriendo la condena de aquella vieja metáfora. Hoy, ecología y feminismo están sumando sus luchas y somos cada vez más conscientes de que el cambio climático sólo se puede revertir con un trato más amable hacia la tierra y las mujeres. Pero mientras pensamos en el futuro, no tenemos que olvidar lo que dejamos atrás. La memoria viva de nuestras madres y abuelas campesinas empieza, poco a poco, a fosilizarse, a convertirse en historia. Una historia que debemos registrar y honrar. Una historia que no podemos olvidar.
El proyecto “Sobre la tierra, bajo la sombra” es un homenaje a este vínculo entre la tierra y las mujeres. Inspirado en la reflexión de la ensayista Leire Milikua sobre el campo actual y realizado por artistas, fotógrafas y escritoras, nos ofrece un retrato descentralizado, diverso y multifocal del mundo rural de hoy, siempre con un ojo puesto en la generación anterior y otro en la venidera. Una salvaguarda de la memoria femenina intergeneracional que tiene a los objetos, los lugares y los paisajes como piedras angulares. Este trabajo colaborativo realizado por mujeres es toda una reivindicación de esa tierra que nos negamos a habitar bajo el peso de tantas sombras.
Isabel Mellén
Hasta el 1 de febrero
Sala Amárica
Plaza Amárica, 4, 01005
Vitoria-Gasteiz
